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Catástrofe Demográfica Censo judío en Argentina Estudio demográfico: Comunidad Judía Argentina, Mayo 8, 2005 Estimación: 160.000/244.000 en la Capital y Gran Buenos Aires. El Joint acaba de finalizar lo que sería hasta ahora el más importante estudio demográfico de judíos CFED y de 24 partidos del cono urbano. Los últimos datos poblacionales serios databan del censo de 1960 y están desactualizados. El objetivo del estudio realizado por una consultora y un grupo de sociólogos del Joint es mejorar la toma de decisiones en el planeamiento institucional de la comunidad. Además se quiso conocer cuantos son, que características socio-demográficas tienen y que tradiciones judías se observan más. Para ello se encuestaron 30.000 hogares de distintos barrios de la Capital Federal y Gran Buenos Aires. Entre los datos revelados se detectaron unas 2100 personas que se definen como judías. Para tal definición, por un lado se tomó como parámetro la Ley Judía (nacido de madre o abuela materna judía) y la Ley del Retorno de Israel, que amplia la definición a padre o abuelo paterno judío. De esta manera se llega a proyectar la cifra y, con un márgen de error, a la conclusión que habría en Cap. Fed. y el primer cinturón del conurbano unos 244.000 judíos, aunque se autodefinieron como tales el 67% o sea 163,000. De la cifra el 74% sería judío por Halajá (Ley Judía). Donde viven Unos 156.000 judíos (el 64%) viven en Capital Federal donde conforman el 6% de la población de la ciudad. Unos 88.000 viven en el Gran Bs. As, son el 1% de la población general. En Cap. Fed. un 47% vive en zona Norte; un 45% en el centro y en los barrios sureños el 8%. En el cono urbano el 38% vive en zona Oeste, un 32% en el sur y un 30% en el norte. Matrimonios mixtos Han crecido si se los compara con los años 60. El 43% (4 de cada 10) son matrimonios mixtos, cifra similar a los judíos de Francia, Inglaterra y menor a los EE.UU . La década del 60 fue el punto de ruptura quizas por mayor acceso a la universidad o por ser primera generación de judíos nacidos en Argentina. Vínculo con organizaciones judías 61% que se reconocen judíos no asisten a institución judía de ningún tipo. 23% no fue nunca y un 38% es ex asistente. Lo más serio: La causa no sería económica sino ideológica ya que 7 de cada 10 que nunca asistieron son de nivel económico alto. Las entidades socio-deportivas son las que más judíos nuclean: 64%. Un 33% no asiste porque no le interesa y un 20% porque son caras. Hacoaj y Hebraica son las más conocidas.Luego le siguen AMIA y DAIA. Educación judía Un 47% de los que envian a sus hijos a escuelas privadas lo hacen por excelencia académica, un 34% para vigorizar la identidad judía y un 31% en la búsqueda de un marco social judío. Entre los que no envian a sus hijos a una escuela judía el 31% manifestó que no quieren que sus hijos se eduquen en un ambiente exclusivamente judío. El 20% no las pueden pagar y un 9% quiere escuela pública. Prácticas judías 7 de cada 10 varones judíos estan circuncidados; 4 de cada 10 hizo su Bar y Bat Mitzva y 2 de cada 10 cuidan normas de Kashruth (observancia ritual). El 53 % se reune a cenar en familia en las Altas Fiestas, sin ceremonia religosa. Un 51% lo hacen con ceremonias rituales judías. En las últimas Altas Fiestas unos 70.000 judíos asistieron a las sinagogas de distintas corrientes una actitud que se incrementa y que fue confirmada por Seguridad de DAIA. Israel Sobre los 244.000 judíos proyectados un 41% desea irse del país. 27% lo haría a España; 24% Israel, 14% EE,UU., 4% Canadá y México. Un 57% dijo que Israel es un factor muy importante en sus vidas mientras que un 29% dijo bastante importante. Antisemitismo Sobre los 244.000 proyectados un 65% cree que en la Argentina hay un alto grado de antisemitismo. 4 de cada 10 vivenció una experiencia antisemita. Terrorismo Un 41% teme un nuevo acto terrorista y considera el ataque a la AMIA como un antes y un despues (bisagra) en sus vidas. Conclusiones Si bien aún resulta prematuro hacerlo se pueden extraer algunas conclusiones a saber: 1) Las escuelas religiosas ortodoxas y laicas de alto poder adquisitivo son las que más crecen en matriculación. 2) A pesar de que hay casi un 30% de judíos ricos, ser judío es muy caro. El 70% de los judíos necesitaría ayuda para pagar escuela, centro comunitario y sinagoga lo que explicaría la dificultad de muchas escuelas judías en dotarse del mejor equipamiento tecnológico: Se lo exigen pero no siempre pueden hacerlo. 3) Hay más judíos fuera de las instituciones que en ellas. Es preocupante, no sólo por asimilación sino que quiebra la representatividad de la judeidad argentina. 4) Si bien la adhesión al sionismo activo es muy bajo, Israel sigue siendo el factor más gravitante de la identidad judeo-argentina aunque ello no se vuelque en Aliá (retornar a Israel). 5) Hay muchos judíos en Gran Buenos aires pero muy dispersos y con muy pocas instituciones que los contengan. 6) Si bien DAIA expresó que el antisemitimo en Argentina es bajo, la gente tiene una percepción más emocional que comprobable. 7) Se deduciria que en todo el territorio de la Republica, viven aprox: 300.000 Judios Nota del editor: El informe es muy interesante pero no es el producto de un censo... es una encuesta amplia que proporciona una serie de datos bastante reveladores de la situación socio-demográfica argentina, una de las comunidades más importantes de la judeidad mundial. Como todos los informes sobre el tema poblacional judío, evita olimpicamente tomar el toro por las astas y pretende una vez más darnos gato por liebre. Desde los años 50' todo judío medianamente informado sabía que en Argentina vivían más de medio millón de judíos en un ishuv vibrante y ejemplar. Si bien es cierto que en cuestión de cifras poblacionales hemos sido muy deficientes en cuanto a exactitud, al no haber tradición censal en el judaísmo - sería recomendable adjuntar siempre la palabra aproximadamente cuando de conteo de personas se trate - la cifra en mención era expresión real y aproximada de la población judía gaucha, manejada con datos que provenían de una muy bien organizada comunidad. Argentina siempre fue prodiga en la generación de judaísmo y sionismo de todas las tendencias y signos políticos, así como de un saludable crecimiento poblacional que se daba el lujo de producir las aliot más numerosas, frecuentes y calificadas. Todo cambió en los años 50’ al prohibir por acuerdo comunitario las conversiones al judaísmo en suelo argentino e iniciarse un tratamiento discriminatorio a los convertidos por otras corrientes no ortodoxas, al no permitirles ser socios de la Amia ni poder ser enterrados el los cementerios administrados por ella. Este acontecimiento nefasto, la crisis económica del país y por consecuencia en los hogares en general, vinculado a la inmisericorde dineralización de las comunidades para su mantenimiento, marcan el antes y después de la debacle demográfica judía en Argentina. Todo esto claro esta, acompañado por el inefable antijudaísmo que como sombra pertinaz ha venido siempre de la mano - casi abrazado - del judaísmo talmúdico. De repente, ahora nos quieren hacer creer que esa cantidad aproximada era un mito argentino más y que el informe de Joint que estamos publicando pondrá las cifras en claro. Lo que este informe pretende hacer es manipular una realidad catastrófica y presentarla como análisis objetivo de una realidad que recién se está dando a conocer. Es una manipulación ingenua que parece todavía no considera que algo está cambiando en el judío promedio y que ya no se le puede "pasar por el aro" o "servirle la mesa" tal cual convenga al statu quo. El informe Joint no ha hecho intervenir en su estudio a toda esa masa de judíos que al no encontrar facilidades para continuar su vida comunitaria al contraer enlace con un no judío decide alejarse de la kehila, pero que continúan siendo judíos halájicos o por Ley del Retorno hasta la segunda generación. Lo cierto es que hoy caminan en Argentina entre 800,000 a 1’000,000 de miembros del pueblo de Israel de los cuales solo un 25% aproximadamente se les puede identificar como judíos al estar inscritos como miembros activos en las diversas comunidades... lo que por cierto no garantiza nada. Todo el resto corre por su cuenta. Están los que mantienen un nivel de sentimiento de pertenencia basado en consideraciones personales – religiosas o no religiosas – administrando rituales caseros lejos de la sinagoga, o en grupos pequeños sin guías ni sabios. Otros, alejados por convicción de todo ritual religioso y en busca de darle a su vida un contenido judío pero laico, esencialmente cultural. Los hay neo cabalistas, jewcy’s y también los que ya no desean por nada del mundo seguir siendo judíos o que se les siga considerando como tal, llegando incluso a cambiarse nombre y apellido para poder “desaparecer o evaporarse”. Nada de esto es considerado por el informe Joint y para ser sinceros por ninguna de las instituciones que de vez en cuando envían este tipo de “información actualizada”. Tampoco se hace el intento de profundizar en otras causas provenientes de las entrañas mismas de la religión literalizada que ya no pueden seguir vigentes en estos tiempos en que la veracidad histórica de los relatos bíblicos está en una profunda crisis de credibilidad ocasionada por la evolución misma de otras ciencias, que aplicando con responsabilidad los adelantos y las nuevas posibilidades técnicas que la moderna ciencia permite, derrumban concepciones del pasado y abren una nueva perspectiva a los relatos sagrados. Estamos hablando del 75% del pueblo de Israel en Argentina... nada más ni nada menos. En Inglaterra sucede prácticamente el mismo fenómeno. El problema demográfico fue uno de los temas principales en el recientemente finalizado Congreso sobre el Futuro del Pueblo Judío realizado en Jerusalem y que reunió a 120 expertos mundiales para analizar causas y dar soluciones... y las dieron... si se aplicaran en Argentina lo único que tendrían que hacer es revocar los acuerdos de los años 50' y comenzar todo de nuevo... es decir, hacer teshuva... regresar al punto donde se cometió el error y volver a emprender el camino pero esta vez por el sendero correcto. El editor es Jaime Gorenstein
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